La versión de que Héctor Santana García podría dejar Morena si no gana la encuesta interna por la gubernatura de Nayarit existe, pero hasta ahora se mantiene en el terreno de la especulación política. La publicación más directa sobre el tema señala que hay versiones extraoficiales que lo vinculan con posibles acercamientos a Movimiento Ciudadano e incluso con un eventual regreso al PRI, aunque hasta ahora, no hay confirmación pública oficial de Santana ni de esos partidos.
El rumor tiene fuerza por tres razones. Primero, Santana aparece bien posicionado en mediciones recientes rumbo a 2027. Una encuesta de CE Research lo coloca como aspirante competitivo por la alianza Morena-PT-PVEM, con ventaja frente a posibles perfiles opositores. Además, otros sondeos difundidos en abril lo ubican como el perfil morenista con mayor respaldo interno, por encima de Geraldine Ponce y Pável Jarero.
Segundo, su trayectoria no nació en Morena. Antes de sumarse al proyecto obradorista, Santana fue identificado como priista y excandidato a la presidencia municipal de Bahía de Banderas por el PRI; en su momento, medios locales documentaron su incorporación al proyecto de Morena y López Obrador. Eso alimenta la lectura de que su identidad política es más territorial y pragmática que estrictamente partidista.
Tercero, Morena vive una etapa de reacomodo nacional rumbo a 2027. La salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia y la llegada de figuras cercanas a Claudia Sheinbaum a posiciones clave muestran que el partido busca controlar mejor sus candidaturas y alianzas antes de una elección donde estarán en juego 17 gubernaturas.
Ese contexto vuelve más tensas las disputas locales, especialmente en estados como Nayarit, donde hay varios perfiles con aspiraciones.
La clave política es esta, Santana tiene capital electoral propio, pero Morena tiene la marca dominante. Si gana la encuesta, la ruta natural es quedarse. Si no la gana, el costo de irse dependería de tres factores, si conserva estructura territorial, si otro partido le ofrece candidatura real y si logra construir la narrativa de que fue excluido injustamente. Sin esos tres elementos, una ruptura podría convertirlo de puntero interno en candidato aislado.
El escenario más probable, por ahora, no es una salida inmediata, sino una presión estratégica. El rumor funciona como mensaje hacia Morena, Santana no es un actor menor y podría tener opciones fuera del partido. Pero también es un arma de doble filo, porque en Morena las señales de indisciplina pueden ser usadas para cerrarle el paso si la dirigencia nacional decide privilegiar cohesión sobre competitividad.
En síntesis, no hay prueba firme de que Héctor Santana vaya a cambiar de partido, pero el rumor es políticamente creíble porque combina ambición estatal, encuestas favorables, antecedentes de movilidad partidista y una disputa interna morenista cada vez más controlada desde el centro.