• El gobierno presume ocupaciones de fin de año mientras se profundizan la saturación urbana, la precarización laboral y la falta de planeación
El Gobierno Municipal de Puerto Vallarta aseguró que la ciudad alcanzó ocupaciones hoteleras superiores al 95 % durante la última semana de 2025, llegando incluso al 100 % en algunos hoteles y rentas vacacionales.
Sin embargo, se trata de un comportamiento predecible propio de la temporada decembrina, que se repite año con año y que no constituye, por sí mismo, un logro de política pública ni un indicador de mejora estructural del destino.
La directora de Promoción Económica y Turismo del Gobierno de Puerto Vallarta, Alejandra Cornejo, calificó estos resultados como un “éxito”, pese a que no se presentó información verificable sobre la derrama económica real, la calidad del empleo generado ni los beneficios tangibles para la población local.
Tampoco se aclaró el impacto negativo del crecimiento descontrolado de las plataformas de renta vacacional, que continúan desplazando vivienda destinada a residentes y elevando el costo de vida en la ciudad.
En materia de cruceros, la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) reportó la llegada de 171 embarcaciones en 2025, lo que representa apenas un incremento del 2.4 %. Se trata de una cifra marginal que contrasta con el fuerte desgaste de la infraestructura urbana y de los servicios públicos que provoca la llegada masiva de visitantes con bajo gasto promedio.
A pesar del discurso oficial, el turismo de cruceros (junto con el modelo “todo incluido”) sigue siendo uno de los segmentos con menor beneficio económico para el municipio.
Las autoridades atribuyeron estos números a la conectividad aérea y a una agenda cultural promovida por el gobierno de Luis Munguía, particularmente a los eventos de fin de año en el Malecón. No obstante, dichas actividades generaron severos problemas de movilidad, acumulación de basura, quejas por ruido, comercio informal desbordado y reclamos por la falta de protocolos de seguridad y ordenamiento.
Todo ello sin que existan reportes claros sobre su costo ni sobre su retorno de inversión, lo que evidencia una constante y grave falta de transparencia.
Aunque el gobierno afirma que Puerto Vallarta mantiene una ocupación promedio anual superior al 70 %, el destino enfrenta una realidad distinta: la que viven a diario sus habitantes. Calles deterioradas, servicios públicos rebasados, playas con problemas de limpieza, colonias sin infraestructura básica y una fuerza laboral turística marcada por salarios bajos, jornadas extensas y alta rotación reflejan un modelo turístico que privilegia la narrativa oficial por encima del bienestar de la ciudad y de quienes la sostienen.