Lo que el gobierno municipal quería presentar como una “mejora”, terminó convertido en otro caso de improvisación pública, que pone en riesgo una obra ya concluida por el Gobierno del Estado.



El Gobierno de Jalisco clausuró las obras realizadas por el Ayuntamiento de Puerto Vallarta en el muelle de Boca de Tomatlán, tras detectar presuntos daños estructurales e irregularidades en una infraestructura recién construida con recursos estatales.
La intervención contemplaba la instalación de una techumbre metálica; sin embargo, los trabajos habrían provocado afectaciones en la losa del muelle. Además, de acuerdo con autoridades estatales, las modificaciones no fueron notificadas correctamente ni contaban con la validación técnica necesaria para intervenir una zona marítimo-terrestre.
Protección Civil Jalisco informó que el municipio y la empresa responsable debían presentar un diagnóstico estructural para garantizar la seguridad del sitio. No ocurrió. Aun así, la obra avanzó.
El caso exhibe nuevamente una forma de gobernar basada en la improvisación y la falta de preparación; primero intervenir, perforar y modificar; después intentar justificar los daños.
Pese a la clausura, el muelle sigue operando diariamente y continúa siendo utilizado por habitantes, turistas y prestadores de servicios que se trasladan hacia comunidades costeras de Cabo Corrientes.