Mientras Puerto Vallarta celebró el Día de las Madres entre flores, festivales y promociones, voces desde el feminismo y la academia plantean una discusión cada vez más presente en México, dejar de idealizar la maternidad y reconocer las desigualdades, violencias y cargas que enfrentan millones de mujeres.
Alejandra Collado Campos, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, señaló que el 10 de mayo debe entenderse también como una jornada de reflexión sobre el papel social de las madres y las condiciones que atraviesan muchas mujeres dentro y fuera del hogar.
La especialista recordó que la celebración del Día de las Madres en México fue institucionalizada en 1922, en un contexto marcado por discursos conservadores y religiosos que reforzaban la idea de que las mujeres estaban destinadas principalmente a la maternidad.
Desde la perspectiva de género, explicó, actualmente se busca resignificar la fecha para visibilizar problemáticas como la presión social para ser madres, las dobles jornadas laborales, la violencia obstétrica, las limitaciones económicas y profesionales derivadas de los cuidados, así como los impactos de la violencia feminicida y las desapariciones en las familias mexicanas.
En ciudades turísticas como Puerto Vallarta, donde gran parte de las mujeres trabaja en sectores de servicios, comercio y turismo, colectivos feministas y organizaciones sociales también han señalado las dificultades que enfrentan muchas madres para acceder a vivienda, salud, empleo digno y redes de cuidado.
La reflexión incluye además reconocer maternidades históricamente invisibilizadas, como madres autónomas, migrantes, mujeres con discapacidad, integrantes de la diversidad sexual o madres buscadoras que han convertido el dolor por la desaparición de sus hijos e hijas en una forma de activismo social.
Aunque el debate genera posturas encontradas, especialistas sostienen que el objetivo no es eliminar la celebración, sino ampliar la conversación pública sobre el trabajo de cuidados y el derecho de las mujeres a vivir maternidades libres, deseadas y con mayor autonomía.
En medio de una fecha tradicionalmente asociada al consumo y la idealización familiar, la discusión también abre espacio para cuestionar quién sostiene realmente las tareas de cuidado y qué responsabilidades siguen recayendo de manera desigual sobre las mujeres en México.