LLEGÓ UNA PIPA DEL SEAPAL a echarle agua a la calle Venustiano Carranza para que se fueran las aguas negras que se derraman sobre la vialidad.
No resuelve el problema de fondo, pero al menos quita un poco de la materia fecal que ya se había acumulado sobre el empedrado, ya que el olor se volvía insoportable.
El organismo del Gobierno Municipal no informó si realizará una intervención en la tubería para repararla y que así deje de tronarse y brotar las aguas negras.
Señalan que debido a que se han construido demasiados edificios, estos le bajan al baño a veces en un corto período de tiempo desde las distintas habitaciones, y es cuando se satura la red de drenaje y comienzan los derrames a la calle.
¿Encantador, no?