Espacio PV

El señalamiento no surge del aire ni del enojo gratuito. Surge de un caso concreto, una mujer que permanece grave, una investigación rodeada de silencios, y una autoridad que, en lugar de informar avances, peritajes o responsabilidades, opto esta mañana por sacar un comunicado en los medios, ofreciendo sus “pensamientos y oraciones”.

Cuando un gobierno responde a un caso grave con “oraciones y pensamientos”, no está siendo humano, está siendo cómplice por omisión. Las plegarias no sustituyen peritajes, los buenos deseos no reemplazan investigaciones, y la empatía de discurso no sirve cuando la autoridad se esconde detrás del silencio. Gobernar no es lamentar; gobernar es asumir responsabilidad, actuar y rendir cuentas.

Un Gobierno que se limita a publicar mensajes de «solidaridad» mientras evade informar qué pasó, quién es responsable y qué acciones se están tomando, no acompaña a las víctimas, las abandona. Y ese abandono institucional tiene consecuencias reales: impunidad, desconfianza y rabia social.

No se trata de fe, se trata de función pública. Las «oraciones» pertenecen al ámbito privado; la justicia es una obligación constitucional. Cuando la autoridad opta por el consuelo simbólico en lugar de la acción legal, envía un mensaje claro, no hay voluntad para hacer lo correcto, ni para proteger a la ciudadanía.

La gente no necesita gobernantes que recen. Necesita gobernantes que investiguen, sancionen y actúen.

Porque cuando hay vid@s en juego, rezar es insuficiente. Y cuando el gobierno solo reza, falla y la gente mu3r3.

Por admin

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